Los orígenes de los primeros pobladores de la Vall se remontan a la prehistoria, la evidencia más importante es el Santuanio Rupestre del Pla de Petracos, un yacimiento neolítico de arte rupestre que presenta cuatro abrigos con figuras macroesquemáticas de 7.000 años de antigüedad y declarado Patriomonio de la Humanidad por la UNESCO.

Otras representaciones rupestres se encuentran en el abrigo del Seguilli y en la cueva del Macano; restos prehistóricos en el Cueva dels Lladers y en la Cueva de les Meravelles y vestigios de asentamientos ibéricos en Aixa y en el Marge Llarg.

Pero si por algo destaca la Vall de Pop, es por su herencia cultural árabe. Todos los pueblos que conforman la Vall fueron en su origen alquerías musulmanas. Tras la conquista de Jaume I, comenzó un período de convivencia forzada que culminaría en conversiones y en la expulsión final en el 1609.

Otra peculiaridad cultural es la herencia balear proveniente de los colonos baleares tras la expulsión, que ha dejado huella en la lengua y especialmente en la tradición de elaboración de embutidos.

A lo largo de la Vall, podemos disfrutar de un importante patrimonio etnológico derivado de la arquitectura agrícola y rural. Destacan los terrenos dedicados al cultivo de la vid con sus casas con riu-rau que tienen su origen en el desarrollo del comercio de la pasa en el S.XIX; y especialmente todo el patrimonio relativo a las construcciones de piedra en seco, derivadas del cultivo del amendro, el algarrobo o el olivo y conformadas por extensos paisajes de montaña abancalados; hornos de cal, pozos, molinos de agua o acequias, nos permiten entender cómo se han aprovechado históricamente los recursos en la Vall de Pop.

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